Asimismo, el Señor ha abierto una nueva oportunidad para extender la obra presbiteriana mediante la plantación en Ancud, llevando el testimonio del evangelio también hacia Chiloé. Así, aquello que comenzó en 2013 con unas pocas familias reunidas en Puerto Montt continúa extendiéndose. Miramos esta historia no como fruto del esfuerzo humano, sino como testimonio de la gracia, providencia y fidelidad de Dios, quien llama, reúne, sostiene y edifica a su Iglesia. Por eso seguimos adelante con humildad y esperanza, procurando ser fieles a las Sagradas Escrituras, predicar a Cristo, edificar a los santos y trabajar por el establecimiento de iglesias fieles al evangelio, mientras esperamos el glorioso regreso de nuestro Señor Jesucristo.
A Él sea toda la gloria, hoy y siempre. Amén.
Somos una iglesia reformada y confesional que descansa en la soberanía de Dios y la suficiencia de Su Palabra. Como parte de la Iglesia Presbiteriana en América, nos unimos bajo la fe histórica para glorificar a Cristo, proclamar Su evangelio y caminar juntos en la verdad que transforma vidas.
Creemos que la Biblia, compuesta por el Antiguo y el Nuevo Testamento, es la Palabra de Dios inspirada, infalible y la única regla suficiente de fe y práctica para la vida de la iglesia y de cada creyente.
Estos documentos expresan de manera fiel y sistemática las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, resumiendo la doctrina bíblica acerca de Dios, la salvación, la iglesia y la vida cristiana.
Nuestra doctrina, vida y gobierno eclesiástico buscan estar siempre sometidos a la autoridad suprema de la Palabra de Dios.
Nuestra iglesia también está sirviendo en una obra de plantación en Pto Varas.