Como iglesia, recordamos delante del Señor a nuestros hermanos que sufren por causa del evangelio en distintas partes del mundo. Nos unimos en oración, sabiendo que Cristo sostiene a su Iglesia y que las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
No solo informamos, sino que intercedemos. La Iglesia es una en Cristo, y cuando un miembro padece, todos los miembros se duelen con él (1 Corintios 12:26). Te animamos a incluir estos motivos en tu oración personal, familiar y congregacional.
Si deseas apoyar de manera práctica a la iglesia perseguida, puedes hacerlo de las siguientes maneras: